Posted by in blog

Trastocando un poco en este abismo intento empezar de nuevo,
subir a las alturas, alejando lo perdido,
como el que olvida un trozo de su alma en un rincón vacío
sin mas sino que el presente y por si presta,
el invierno en un bolsillo.

No es la prisa,
y no, no es el frío,
son las ganas de olvidarte
sin la espera en este olvido.

Lo sé, no supe darte el cielo,
pero yo al menos escuchaba tus latidos
y a ti…
a ti, amor, ni siquiera te importaron los míos.