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el último abril
carlosuárez

de un después, de un no te puedo ya querer
de mil noches en tu olvido
de una huida cada mes mirando a puerto
bajo el cielo de tu ombligo

de tus bragas en el suelo de mi alcoba
de una ráfaga de luna desvistiéndote en la aurora
del ayer pidiendo a gritos la marea
y un disparo al corazón

de los besos a escondidas, de tus pies
sobre la luna del coche
del suicidio de mis dedos a merced
del abismo de tu escote

de la historia que nos vio perder lo cuerdo
las maneras y el eterno de tus ganas con mis ganas
de las damas en hotel de carretera
que te hicieron naufragar

pero sécate esos besos, corazón
y perdón por no haber sido
caballero estraperlista de tus labios de limón
pidiendo auxilio

y ahora arráncate mi nombre de un tirón
no me busques por los bares donde vierto mis canciones
y recuerda lo que fuimos
dos colgados del amor
en las trincheras del pecado y del olvido, cada noche…
soñaba despertar contigo

de mis pasos por las calles cicatriz
siempre al negro de tus ojos
del refugio equivocado en otros cuerpos
vuelta al mar de tus despojos

no eres tú mi último abril
tampoco yo tu desconcierto
dimos cuenta de los daños y perjuicios
y aun así prefiero el roto de tu copa
al invierno en otro abrigo

mi sueño es despertar contigo

Tú no eras un refugio cierto
y yo era el prófugo del amor.

Y me temo mucho que sí,
que me robaste la cordura
y que anidé en el rincón
más insólito de la locura,
por ti.

Ahora te debo una,
ahora que me llueve en enero,
que mayo está lejano
y los febreros dejaron de existir.

Es por eso que te entrego mi verano,
mi otoño
y mi último abril,
para ti.

Desde aquí, en la lejanía,
en esta ciudad del viento
y del silencio
solo sé escribir poemas,
solo puedo levantarme cada día
pensando en ti.

Copenhague
David Zambrano