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marionetas de papel
carlosuárez

niña guapa, niña de ojos que se pierden sin saber donde han estado
niña déjame vestirte con los versos que robé al amor cuando andaba jugando en tu tejado
y déjame apartarte de los miedos de esas noches en que asoma a verte el monstruo del armario
tú duérmete que yo me quedo a que despiertes, corazón,
centinela de tus sueños, siempre a orillas de tu cuarto

la mitad de mis verdades son canciones que atropellas con tu nombre
la otra parte solo es alma despeinada a merced de lo que diga tu carita de reproche
yo te regalo risas, tú ensanchas mi horizonte
si me guardo algún ‘te quiero’ que te sobre

porque esta vez me quedaré a contarte soles al atardecer
me colgaré del borde del mar de tus antojos
y haré mi cielo del marrón que va en tus ojos

viajo con lo puesto, llevo el alma de equipaje
cruzo tu mirada con canciones de abordaje
y marionetas de papel

niña vivo prisionero en la inocencia de la curva tus labios

Tu llanto, melodía que inspira vida,
vida que empiezas a nuestro lado,
vida que llena mis días,

La serenidad de tu mirada
es la tranquilidad de mis pasos.

Andrea, hija,
déjame guiarte en tu camino,
quiero extenderte mis brazos
y respirar el aire de tu sonrisa.

No hay emoción más intensa
que el verte dormida
y escucharte respirar
mientras hechizados
mis ojos te miran.

La razón de mi existir ahora,
eres tú.

Mi corazón bombea sueños
y mi alma dibuja estrellas
que no llevan otra cara sino la tuya.

Andrea, hija,
hoy quiero ser poeta para ti.
Quiero tejer versos que lleven tu nombre
y decirte que te quiero.

Andrea, hija,
ya solo soy poeta para ti.

Londres
Fran Bermejo