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mi espera más larga
carlosuárez

quiso la noche que nunca acabara
la feria de besos sin labios
que el tiempo pasara de largo esta vez
que un gato maullara a tu lado

y quiso verme así
desnudo de intenciones
esta vez dime que sí
no espero mas que el roto de un verano
salpicándome los años
paseándonos descalzos

quédate amor… quédate
ya te tuve sin tener tus manos
a 536 vidas de mi
esperándote mojado en el andén de los colgados

quédate amor… quédate
hoy te quise teniendo tus manos
y en tu pelo, justo al norte donde fui
puse el sur de mis abrazos

quiso la noche de verte callada
dejando tu nombre en mis labios
que el viento pasara a arroparte la piel
llenando de ganas tu cuarto

mis dedos al trasluz
de tu ropa cansada de taparte a medias
tus ojos sobre mi
pidiendo calma y yo mordiendo las maneras
de llevarte a la pared donde soñarme entre tus piernas

quiso la noche de verte callada…

Si el mundo se acaba ahí fuera…
yo me quedo aquí.

Te imagino como entonces,
abrazándome las ganas de comernos
entre calles solitarias de Madrid.

El silencio de la noche a nuestros pies,
escuchando el estallido de pisadas
deseosos de lamernos a destajo
en cualquier parte.

Con licor en nuestras copas
conjugamos nuestra huida.

Nunca fue premeditada
la pasión en nuestras bocas
y detrás de tantas dudas
escondía la certeza
de saber que tras mis alas
yo, elegía tu belleza.

Escapamos de aquel bar
y penetrando la mirada a dentelladas
descubrimos que podíamos olvidar
nuestro miedo a perder la libertad.

Así fue como, con acordes desgarrados,
absolvimos los pecados.

Te recuerdo,
componiendo sinfonías al abrigo de mi pecho.
Me recuerdo,
protegiendo cada instante por saber que no era eterno.
Nos recuerdo,
sí, quizás supimos,
remendando las costuras de corazones maltrechos.

En tus labios yo soñaba siete vidas
sin tu ausencia arañando las entrañas,

Como un eco en la estación
me llenabas de vacíos las mañanas.
tantas veces te pedí:
“mátame esta sexta y nos marchamos”.

Cierro el álbum y ahora sé
que te debo mi mejor noche de verano.
Me confirmo que el olvido es recordarte sin dolor
pero yo… yo aún te quiero demasiado.

Lichtenstein
Mónica Pérez