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Ahora que de mí no queda nada.
Ni luz, ni cicatriz sobre la herida.
Ahora que hay posguerra en la mirada
das tú mi madrugada por perdida.

Ahora, en cada boca, una calada
precisa de otros labios, compungida.
Ahora desentona en mi almohada
el gris pálido suerte de otra vida.

Harto de suplicarte los despojos
quisiera perjurar que, en tu amnistía,
mi amor ya declinó en números rojos.

Que me olvido de ti noche tras día.
Que ya no te desvisten estos ojos.
Que he vuelto a ser quien fui, mas mentiría.

Carlos Suárez 24-5-17